MÁS QUE UN POLÍTICO
- Pedro Rodríguez

- 30 abr
- 2 Min. de lectura
HUELVA, 30 DE ABRIL DE 2026
Anoche, Juanma Moreno estuvo en Huelva. La Casa Colón se llenó de vida y de cercanía.
Más de mil personas querían escucharlo. Pero, sobre todo, ver a alguien que es más que un político.
El encuentro, organizado por el Grupo Azahara y Teleonuba, no fue una entrevista al uso, sino una conversación: “DIALOGANDO”.

Conducida por el periodista Rafa López, Juanma Moreno respondió sin rodeos. Durante más de una hora, estuvo claro, conciso y sincero.
Pero lo más importante no fue lo que dijo. Fue cómo lo dijo. Su manera de comunicar y conectar con el publico:
Tranquilo. Cercano. Dialogante. Con esa serenidad que hoy escasea. Con respeto incluso en los matices.
Anoche vimos a la persona. Al político, sí. Pero también al hombre. Amable, sencillo y educado. Con sentido del humor. Natural. Accesible. No prometió imposibles.
Habló mucho de estabilidad y mayorías, para seguir construyendo Andalucía desde la calma, la seguridad jurídica y el diálogo.
Pidió el “esfuerzo final para conseguirlo”, sin estridencia, con la verdad de las encuestas por delante.
Y ahí, quizás, está la clave. En tiempos de ruido, él comunica bajando el tono.
Ya sea para hablar del accidente de Adamuz, de sanidad o los privilegios para Cataluña en perjuicio de Andalucia, entre otros temas…
HABLÓ DE HUELVA CON CARIÑO Y CONOCIMIENTO DE SUS VIRTUDES Y PROBLEMAS
Por eso, ocurre algo curioso en Andalucía. Una especie de “Juanmamänia”.
No es casualidad que por donde vaya la gente lo aclame. Reciba continuos halagos. Y confíen en él.
Al principio, habló de Huelva con cariño. Con conocimiento de sus virtudes y problemas. Y compromisos de futuro.
Esto lo hizo nada más sentarse en el sillón de cartón piedra (sostenible) del escenario. Y el aplauso fue largo y sentido.
Camino de casa, me pregunté: ¿Por qué, Juanma, conectará tan bien con quienes le escuchan?.
Y me respondí: quizá, por saber ponerse en el otro lado del receptor y hablar sin prisas en el corazón.
Porque entiende que detrás de cada voto hay una persona, que quiere cercanía, respeto, verdad…
El ambiente político es irrespirable. Hay demasiado ruido y confrontación.
Mientras tanto, la sociedad, la gente de a pie, pide sosiego, diálogo y acuerdos.
Me temo que la campaña, que comienza esta media noche, será dura. Pero ojalá no se olvide lo esencial.
Las elecciones no son una guerra. Son una oportunidad parar examinar, valorar trayectorias y elegir un futuro cierto y estable.
Quizá, los andaluces estén pidiendo algo muy sencillo: Menos ruptura. Y más acuerdos. Menos ruido. Y más humanidad.
Ayer, quienes fuimos a la Casa Colón, comprobamos que Juanma Moreno, es más que un político.
¡BUENOS DÍAS!




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