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  • Foto del escritorPedro Rodríguez

APOTEOSIS DE MIRANDA

HUELVA, 11 DE ABRIL 2024.

Los espectadores de la Maestranza, sus seguidores, el pueblo de Trigueros y los amigos de la Peña del Mache viven, todavía, la resaca de la apoteosis de la gran faena soñada de David de #Miranda.


El alcalde de Trigueros, Vidal Blanco, hizo muy bien, al recibir al torero en su pueblo, como un “héroe” prudente de la tauromaquia.


El torero de Huelva, nacido en Trigueros, formó un alboroto con el quinto toro, que atendía por “Tabarro”, en su debut en la Maestranza.


Han tenido que pasar cinco años de las dos orejas y puerta grande de Madrid, para que en Sevilla le dieran la oportunidad de demostrar sus cualidades y valía torera.


David, supo aprovechar la ocasión para entregarse, en cuerpo y alma, al magnifico toro de Santiago Domecq y triunfar, poniendo a la “plaza boca arriba”.


El triunfo arrollador del triguereño, quizá, no lo tuvieran previsto los empresarios de la plaza de la Maestranza, al considerar el cartel como el menos interesante del ciclo.


 Sin embargo, tras lo visto y vivido, se puede afirmar que, muy pocas tardes de este año de abril, por no decir ninguna, los tendidos de la Maestranza volverán a vibrar con la fuerza y el entusiasmo del publico, como lo hicieron ante la faena de David de Miranda.


Eran las 20: 10 de la tarde, a punto del ocaso del día, cuando salió al albero el quinto toro de la tarde, de nombre “Tabarro”.


Lo esperaba un torero, vestido de grana y oro, quien abría camino al toro con estatuarios y pases en redondo plenos de verticalidad, diciendo al publico: “¡Aquí estoy yo…!”.


SALIR POR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE


Después, de brindar al publico, sacó la muleta para dar naturales a un toro que se dejaba querer, en medio del delirio de los espectadores extasiados con lo que sus ojos veían y su corazón sentían.


Entre ellos, en barrera, estaba el Juli, su padrino de confirmación de alternativa en Madrid quien, al igual que los demás espectadores, no podía contener la emoción al contemplar la grandeza de la faena y el entendimiento, casi idílico, del torero con el toro de Domecq, para el que se pidió su indulto.


A David de Miranda (29 años) lo llamó el toreo cuando era un niño, en una tierra de toros bravos y ganaderos, de los cuales uno de ello era su tío.


Su educación ha estado cimentada sobre los valores de la humildad, la constancia, el esfuerzo, la resiliencia, el sacrificio y la valentía.


Su trayectoria (doce años toreando) ha estado repleta de triunfos (Madrid, Huelva, y otras plazas españolas) sin librarse de la mala suerte, con una grave cogida, que le tuvo un año sin torear.


Termino: Querido David, sé que te habías marcado el objetivo de triunfar en Sevilla, salir a hombros


y entrar en el circuito de las figuras del toreo. Los dos retos dependientes de ti, los has conseguidos.


Hace tres años, David, estuvistes en el coloquio de la Peña del Mache, en Trigueros, al que tuve la suerte de asistir.


Cuando, Javier Garcia Vaquero, te preguntaba sobre cuestiones de tu vida desvelaste que posees la virtud taurina de la personalidad, al afirmar con rotundidad: “No me quiero parecer a nadie…”.


Y, por ello, en el cartel menos esperado, brillaste con la luz propia de una “estrella taurina”, al que le quedan muchas tardes de gloria, de luz y de triunfos por los alberos de España.


¡BUENOS DÍAS!

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