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Brooklyn Fitboxing te ayuda a cómo no perder toda tu forma física este verano: el mínimo que tienes que entrenar para llegar a septiembre sin empezar de cero.

  • Foto del escritor: Liliana Parisella
    Liliana Parisella
  • hace 4 horas
  • 4 min de lectura

HUELVA, 6 DE JULIO DE 2026

La investigadora Alicia Salcedo, de la Fundación Hit4Change (Brooklyn Fitboxing), advierte que el cuerpo empieza a desmantelar los beneficios del ejercicio en cuestión de días y detalla la fórmula matemática mínima para salvar el año sin renunciar a las vacaciones.

El verano invita a romper horarios, viajar y aparcar las zapatillas hasta septiembre. Sin embargo, la desconexión total borra meses de esfuerzo en el gimnasio en tiempo récord. La buena noticia es que mantener la forma es mucho más fácil que construirla desde cero. No hace falta replicar las rutinas estrictas del invierno; basta con aplicar la dosis justa de movimiento para que el organismo no active su mecanismo de ahorro energético y comience a perder lo ganado.

Tu cuerpo no es tu aliado cuando paras: la regresión empieza antes de lo que crees

La ciencia denomina a este fenómeno "principio de reversibilidad" o desentrenamiento. Al dejar de recibir el estímulo del ejercicio regular, el cuerpo interpreta que ya no necesita esas adaptaciones metabólicas, cardiovasculares y musculares, y empieza a desmantelarlas para ahorrar recursos. Según explica Alicia Salcedo, investigadora de la Fundación Hit4Change —la fundación propia de Brooklyn Fitboxing dedicada a guiar la energía de los deportistas hacia causas solidarias—, el sistema metabólico es el primero en sufrir el apagón: en menos de seis días de inactividad, los músculos pierden eficiencia para captar glucosa, empeorando la sensibilidad a la insulina de inmediato.

En el plano cardiovascular, solo dos semanas de parón total bastan para reducir significativamente la capacidad del corazón de bombear sangre y transportar oxígeno (VO₂máx), haciendo que la vuelta al ejercicio sea un calvario. Por suerte, el sistema muscular concede más tregua. La fuerza aguanta bien las primeras tres o cuatro semanas, pero a las seis semanas ya se disipa un 5% de la fuerza máxima, una pérdida que puede llegar al 15% si el abandono se prolonga más de tres meses.

La excepción que te sorprenderá: el cerebro sí guarda el legado

No todo se pierde al mismo ritmo. La literatura científica reciente revela una excepción fascinante: los beneficios cognitivos del ejercicio —como la memoria, la claridad mental y la función ejecutiva— son mucho más resistentes al desentrenamiento que los músculos o el corazón. El sistema nervioso central "memorizar" estas adaptaciones y las mantiene intactas durante semanas tras detener la actividad física.

Esto es una excelente noticia para quienes utilizan el entrenamiento como válvula de escape contra el estrés o la ansiedad, ya que un parón de dos semanas no borrará el bienestar mental acumulado. Además, mantener un mínimo de movimiento durante las vacaciones prolonga esa sensación de positividad, buen rollo y energía desbordante que caracteriza a los entrenamientos grupales y dinámicos. De hecho, el auge de disciplinas como el fitboxing responde precisamente a este factor psicológico: la combinación de música, comunidad y superación personal actúa como un poderoso escudo protector de la salud mental, cuyos efectos se extienden mucho más allá de las paredes del club.

¿Cuánto tienes que entrenar para no empezar de cero en septiembre?

La clave está en entender que mantener es mucho más barato que construir. No necesitas replicar tu rutina de invierno, pero sí mantener un mínimo estímulo en los sistemas más vulnerables. Estas son las recomendaciones basadas en la evidencia científica actual:

· Para el metabolismo y la sensibilidad a la insulina: no dejes pasar más de 5-6 días sin alguna actividad de intensidad moderada. Un baño de mar activo, una caminata rápida o una sesión corta de cualquier deporte son suficientes para no caer en el reset metabólico.

· Para la capacidad cardiovascular: dos sesiones semanales de 20-30 minutos a una intensidad que eleve el ritmo cardíaco (correr, nadar, ciclismo, incluso baile) son suficientes para mantener gran parte del VO₂máx. En este sentido, actividades que optimizan el tiempo combinando intervalos de alta intensidad (HIIT) con ejercicios funcionales y golpeo de saco, como el consolidado método de Brooklyn Fitboxing, resultan ideales para cumplir este objetivo en sesiones de apenas 47 minutos.

· Para la fuerza: tienes un margen de unas 3 semanas antes de que las pérdidas sean notables. Con una o dos sesiones semanales de trabajo de fuerza (incluso con el peso corporal en la habitación del hotel) puedes proteger lo que has construido.

"La gran ventaja es que re-entrenar es mucho más rápido que entrenar por primera vez. Aunque pares por completo este verano, el cuerpo recupera la función neuromuscular y cardiometabólica anterior en mucho menos tiempo del que tardó en construirla. Así que no hay motivo para el drama, pero sí para no abandonar del todo." — Alicia Salcedo, investigadora de salud y deporte, Fundación Hit4Change

Abrazar una constancia imperfecta siempre ganará a la perfección abandonada. Cumplir con dos o tres estímulos semanales, adaptados al calor y al destino, es el pasaporte idóneo para llegar a septiembre con la base intacta. Alternar días de descanso con sesiones dinámicas de fitboxing o ejercicio funcional permite disfrutar del descanso veraniego manteniendo el motor y la motivación encendidos.

 
 
 

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