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CABRONADAS

  • Foto del escritor: Paco Velasco
    Paco Velasco
  • 4 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Reconozco la malsonancia del término. Sin embargo, su semántica y su etimología justifican una eufonía melódica a veces inapropiada en ciertos foros. Las acciones malintencionadas no siempre son obras de un cabrón. Pueden realizarlas cualquier santo, incluso Job. Las reiteradas acusaciones del yerno de Sabiniano a los jueces se inscriben en la categoría señalada. Y ello, porque Begoña ha hecho uso indebido de asuntos públicos y David, más de lo mismo.

HUELVA, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2025

Cosa distinta es que el presunto inocente no sea condenado porque no se acredita el delito. Lo cual no puede ocultar que la esposa obtenga una cátedra sin mérito y que el hermano se pase por el forro su deber de acudir regularmente a su puesto de trabajo. En esa misma finísima línea entre el delito y la irregularidad se mueve el supuesto cohecho con Puigdemont, la exención de Cataluña y País Vasco respecto a “menas” o la defensa al perturbador Gª Ortiz.

NOTA. La literatura jurídica entronca el nepotismo en el desvalor de la corrupción. Asignar empleos en un entorno de trabajo a familiares o conceder favores a amigos privados, públicos enemigos del Estado, constituyen ejemplos de cómo una cabronada personal marida con la putada general. Sánchez se cisca en la idoneidad, el mérito y la publicidad e incendia el artículo 14 de la Constitución para satisfacer cercanías políticas y lealtades caudillistas…

…Y COROLARIO. La práctica nepotista del impresentable Sánchez es punible en cualquier país democrático. Sólo un nepote irredento culpa al poder judicial de la perversión de su familia y de su gobierno de indeseables.

RECORDATORIO. Art. 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país”. No respetarlo es una canallada.

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