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Cerdán, la clave celestial caída

  • Foto del escritor: Juan Berga
    Juan Berga
  • hace 1 día
  • 4 min de lectura

HUELVA, 2 DE JULIO DE 2026

Nos había, al parecer, prometido un libro. Pero como, también, nos había prometido que era un "socialista honrado " no le habíamos prestado atención. Pero he aquí que ha cumplido la única promesa que no debía cumplir: ha escrito un libro para contarnos "La caída". No se engañen, ni se animen a leerlo, busquen gente como el cronista que les diga de qué va el asunto. No es un libro, no es ensayo, no es ficción, no es relato. Acaso es una cartita de amenaza, para quien quiera oír.


El principio es un poco dengue, previsible y algo soso ("La puerta de la celda se cerró detrás de mí con un sonido que, todavía hoy, sigo escuchando."), pero que podía anunciarnos una especie de Trato de Argel (Cervantes) o una epístola en forma de poema tipo "En la prisión esta Adulce" (Lope de Vega). Pero no; salvo enterarnos de que en la prisión de marras necesitan un poco de grasa para sus puertas y que el hecho de que lo recuerde es probable que lo ayude en el fututo, este "Lope de Soto del Real" no da para alardes.

Ciertamente, en el prólogo, el autor se confiesa: su intención no era hablarnos del poder ni de la política. Todo lo que viene después, en consecuencia, no nos sirve de nada: ni nos cuenta lo que ocurrió, ni desmiente lo que pasó ni da sentido a su caída. Lo único que hace el texto, eso sí, es mostrarnos como es un líder del socialismo planetario de este siglo: no escribe párrafos de más de treinta palabras, eso lo prohíbe la red X, y el texto es una colección de párrafos de argumentarios que podía haber escrito Idafe o el tal Iván, consejeros del líder áureo.

Si he entendido bien el asunto, la caída de Cerdán no se produce por alguna venalidad, sino por una cósmica confabulación entre Trump, Abascal y la Guardia Civil; se sugiere, acaso, la competencia de otras mafias de las que operaban en el mismo mercado (ZP).

Si esa conspiración triunfa es porque la organización (el PSOE) no está dominando el relato (o sea, la Moncloa y la Televisión Pública, la trama de Leire y sus 61 periodistas de la lista son unos inútiles). Una vez despedidos los de la televisión de a un fascal la hora, nos quedamos sin saber nada de nada. Ni siquiera sabemos de dónde sacaba "la Paqui" para tanto como destacaba. Ni por qué tenía una tarjeta de empresa, esa de la que le gustaba tanto hablar a Intxaurrondo, la musa de la trama, tarjeta que solo podía competir con la única foto que había de Leire para mostrar su vinculación progresista, esperando disculpas de la tal musa. Tampoco de sus cositas en Navarra.

Solo me queda advertirles a los potenciales lectores y lectoras que se encuentran ante quien se cree el organizador de la corriente progresista cósmica, muñidor de acuerdos y solventador de problemas. Un "Don Limpio", pero que no sabemos que limpió, en realidad. Por cierto, solo hay un dato que intuíamos, pero no se nos había confirmado: las conversaciones con Bildu las inició el muñidor de acuerdos antes de las elecciones de 2023, a pesar de que Sánchez decía que no.

Se trata de una autoedición en Amazon (ninguna editorial ha debido querer saber nada del papelillo)0 que, al final, nos deja la duda de qué quiere blanquear: su reputación o  algún capitalito para pagar lo que se le viene. Apenas noventa páginas de relato retórico, a veces incomprensible. Solo al final se nos deja la sensación de lo que persigue la carta, para desvelar el fondo del asunto: el caballero conoce la trastienda. Esto es una advertencia.

¿Habrá entendido el receptor o receptores del mensaje y los habitantes de la trastienda o seguirán ignorándolo? El libro acaba con un epílogo tan triste y poco memorable como el inicio. Un consejo a socialistas descarriados en búsqueda de comprensión (ya son más que diputados): si queréis dejar una impresión, un meme, una epítome memorable aprended de Ábalos: "Naaadie". El grito de la absoluta soledad del corrupto político.

Nos hemos acostumbrado a una noticia de porquería de estado al día. No cesan las imputaciones, se seguirán chirridos en las puertas de las prisiones y se sumarán nuevos jueces a la conspiración de Cerdán. La Unión Europea pregunta ya por rescates con fondos de la Unión (los nórdicos son un poco pesados con estos asuntos de que se malversen sus pelas). Los rescates con apariencia de venalidad suman ya más que los ERE. La lista de cantantes potenciales se agranda. No solo advierte Cerdán, también sospechan de "julito" y de Barrabés, quizá Leire. Aparecen contratos, papeles, conversaciones.

Cerdán dice que es un problema de la democracia. Sin duda, pero el dinero se lo levantaron ellos, que le vamos a hacer. De las joyas a "La Paqui", trece países, el sur global, ha sido trasteado por tramas españolas que, al tiempo que satisfacían su codicia, cambiaban nuestra política estratégica.

Lo de las operaciones en Venezuela, Ecuador o Dominicana (nuevas noticas se vienen) quizá tengan que ver con la nula influencia que hoy detentamos en el continente y la renuncia a construir democracia frente a la radicalidad. Solo parece interesar la búsqueda de potenciales nacionales, mientras se derrumba nuestra corriente diplomática. Nuestra relación con China nos aleja de Europa, pero también de tradiciones políticas que nos eran propias: cualquier política en el norte de África ha sido abandonada.

Al final uno tiene la duda de si, además de insaciables codiciosos, nuestros acumuladores de rentas de las tramas (cuidado con los asuntos digitales)  eran "activos" de los intereses estratégicos de otros países. En palabras de los más veteranos del lugar: puros espías.

Si quieren leer ustedes algo para entender lo que Cerdán piensa de si mismo, lo que el socialismo realmente existente y sus líderes piensan de si mismos pueden leer a Lope de Vega: "Era alegre la víspera del día/ que la que sin igual nació en la tierra/ para salir de la cárcel mortal y humana guerra/ para la patria celestial salía". (Lope de Vega,1602). Eso sí es un inicio.

Lamentablemente, la patria celestial del progresismo estaba en manos de Cerdán, en compañía de otros. Vaya bajón. Eso sí es una caída.

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