Ceuta y el “atleto” de La Mareta
- Juan Berga

- hace 28 minutos
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HUELVA, 17 DE AGOSTO DE 2027
Pedro Sánchez es un "atleto": la verdad le persigue, pero él es mucho más rápido y resistente. Este fin de semana se han producido dos noticias que cambiarán el futuro. Primero, ha nacido una nueva palabra "atleto", para referirse a los varones que practican el atletismo. ¿Se nos vienen encima "policío" o "periodisto"? El segundo hecho es más transcendente: el gobierno español ha arrendado la seguridad de nuestras fronteras a Marruecos, en un nacimiento, por la puerta de atrás. de una soberanía compartida.

Empecemos por el principio. Hasta el fin de semana tenía mi titular del verano imbatible: "70 cordobeses comparan sus rabos para ver cuál es el mejor". Al parecer, pero solo al parecer, se hablaba del rabo de toro. Titular que nunca podremos pagar a la redacción de "Cordópolis". Francamente, cuando uno firma "Redacción" cabe dudar de un error para pensar en un uso malvado del doble sentido.
Agosto siempre ha sido un mes agradecido para los analistas de la comunicación. Cierto es que lo de las "serpientes de verano" se devaluaron un poco con la nueva política y la alternativa del salseo sobre las vacaciones de los próceres. Pero la cosa se ha puesto interesantísima desde que el nuevo periodismo abrazó a los negocios editoriales, que redujeron recursos humanos y correctores, mientras crecían en subvenciones y publicidad oficial.
Este verano estaba ofreciendo gloriosos titulares entre los que este cronista estaba expurgando para decidir el mejor de ellos. Empecé con aquel "El mejor chef del mundo elabora bombones con niños tinerfeños", que sugería la inquietante pregunta de ¿a qué sabrán los bombones de Ferrán Adriá? Luego, observé que, para anfibología, doble sentido, nada mejor que el experto titular de Economía Digital: "El vestido que te salvará el verano si estas embarazada de Massimo Dutti"; texto que reivindicaba, además, el valor de la coma y colocaba a Massimo Dutti en embarazosa posición.
Ninguno de los dos podía competir con el rabo de 70 cordobeses hasta que la televisión Pública Española, siempre atenta a lo importante, decidió entrar en liza. Señoras y señores, de los mismos productores de la mitad jurista que justifica la violencia de encapuchados nos llega ahora la más de las gloriosas frases de la devaluación estúpida del necesario lenguaje inclusivo: "felicidades a todas las atletas y atletos españoles", afirmó sin contarse un pelo la redactora televisiva.
Añadamos un breve contexto, se comentaban los campeonatos mundiales de atletismo que se celebraban en Birmingham. TVE no es un medio con pocos recursos; de hecho, cuando se acaban le perdonamos las deudas de IVA, como hacemos con cualquier autónomo, ustedes entenderán la ironía. La redactora no es una becaria y ya había sido obligada a pedir disculpas por no comunicar el nombre y la nacionalidad de un atleta hebreo. La patada lingüística no ha merecido el mismo reproche.
Señoras y señores, atleta, palabra que pasó por el griego y el latín es un sustantivo común, en cuanto a género. Atleta no es una palabra femenina (que termine en "-a" no determina su género); lo que quiere decir que el masculino y el femenino tienen la misma forma. Cosa que se aprende en la escuela, aunque probablemente la redactora, por edad, hizo la EGB y eso marca.
Si una o uno quiere pelotear a la corriente inclusiva del gobierno, ponerse en la fila de los abundantes de organizadores televisivos de iconos gubernativos o, simplemente, discernir entre generos, cosa deseable la mayra parte de las veces, puede decir "las y los atletas" o "todas y todos los atletas". Sin embargo, otro paso de estupidez natural es posible y es el camino que eligió la redactora para redondear su ya anunciado sectarismo.
Es evidente que cuando un medio público hace gala de seguidismo al gobierno, siempre habrá quien desee hacer méritos para apuntarse a las distintas furias que anidan en las versiones oficiales. Que esto llegue al destrozo del idioma parece absurdo. La desidia sobre el asunto de la Real Academia apunta a una estrategia ya conocida: no se corrige, se va dejando que la palabrita pulule y, finalmente, en una revisión gramatical, se dirá que la nueva forma está documentada por una fuente de autoridad tipo redactora mitad enloquecida, mitad estúpida.
Todo este tipo de asuntos, una ventana de Overton lingüística que hace parecer normal lo que es un absurdo, gusta mucho al inquilino de La Mareta. Amante de la posverdad, las desviaciones hueras de conceptos y las maniobras icónicas de diversidad para ocultar que ha dirigido un gobierno de puteros, el "atleto" nos ha abierto en La Mareta otra ventana de Overton: Marruecos se encarga de nuestras fronteras, mientras este país expulsa a nuestros periodistas, de la televisión pública. Excelentes relaciones.
El último episodio de "slopaganda" se vive en Ceuta. Lo de la ciudad española en África es de una gravedad inusitada que esconde una cesión de soberanía aún más inusitada. España ha aceptado, de facto, una soberanía compartida y disfrazado de crisis humanitaria lo que es una operación de guerra híbrida, típica de la política marroquí cuando huele debilidad de estado. Estrategia de la que forma parte el ejercicio de policía de frontera española.
La abrupta externalización de la gestión de nuestra soberanía va acompañada de una expulsión de facto de Ceuta de nuestro estado de bienestar. Si una ciudad carece de garantía de salubridad, de seguridad material y física y de protección, en todas las direcciones no solo en la de la crisis inmigratoria, se convierte en un pedazo de estado fallido.
Ceuta, a modo Lampedusa, se convertirá en un enorme campamento permanente, por mucho que se hable de temporalidad. Los invasores no se irán, acabarán asilados, con agrupación familiar o viviendo de irregulares. Esa es la verdad, pero nadie nos la dirá: el "atleto" corre más que la verdad..




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