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  • Foto del escritorPedro Rodríguez

COCINAR EN CASA

HUELVA, 10 DE ABRIL 2024.

Durante siglos la sociedad funcionó con la habilidad de sus manos, como única herramienta que el hombre disponía para hacer las cosas. Cuando se inventaron los instrumentos, las cosas se seguían haciendo a mano. No había tiendas: únicamente el taller del artesano. El carpintero fabricaba una mesa solo cuando alguien se la encargaba, no antes.


El artesano se esforzaba en lograr la obra bien hecha en la que iba su ética, pundonor y crédito.


Lo artesanal conserva su valor. La mejor prueba es que cuando hoy se quiere resaltar la calidad de algo se dice que está confeccionado a mano: elaboración propia y producido en casa, no industrial.


Algo similar está ocurriendo con la cocina prefabricada. Durante toda la vida la sociedad funcionó con la comida casera, pilar de muchas culturas del mundo. De hecho, cada región y país luce su propia gastronomía, seña de identidad cultural de un pueblo y una comunidad.

Los platos, elaborados de forma artesanal, suelen estar asociados con festividades, celebraciones, momentos especiales y se consideran un símbolo de la tradición (torrijas en Semana Santa…).


COMO EN CASA, NO SE COME EN NINGÚN SITIO


Pero la cocina casera, la artesanal, está en crisis. Las prisas y el trabajo de la mujer fuera de casa, condiciona nuestro estilo de vida y hace que los españoles estemos menos en la cocina.


La aparición de la comida prefabricada ofrece soluciones más rápidas para comer, en lugar de cocinar en casa.


Un informe asegura que los nuevos hábitos de consumo de los españoles, en 2023, nos ha llevado a dejar de cocinar sesenta millones de comidas en casa, y a buscar otras alternativas de consumo.


Como es la de recurrir a los platos preparados (pizzas, tortillas, verduras…) para buscar más facilidad y comodidad en el día día.


Por eso, en los Supermercados encontramos una mejor oferta de platos precocinados, a los que hay que sumar los que sirven los establecimientos especializados en comida a domicilio, a golpe de clic, en cualquier momento.


Lo paradójico de esta realidad es que, cuando los fabricantes de la comida prefabricada quieren resaltar la calidad de sus productos, recurran a decir que están hecho en casa (de forma artesanal): Pan de pueblo. Dulces caseros. Guisos de la abuela…


La mejor prueba lo tenemos en Huelva, en los rótulos de algunos establecimientos (imágenes ilustrativas) que a pesar de vender comida prefabricada, resaltan los valores de cocinar en casa:


“Como en tu propia casa no se come en ningún sitio…”.¡BUENOS DÍAS!

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