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David de Miranda, rotundidad y autoridad en una tarde de ‘Puerta Grande’ en Venezuela

  • Foto del escritor: Paco Morán
    Paco Morán
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

HUELVA, 31 DE ENERO DE 2026

Debut triunfal del onubense en San Cristóbal que salió a hombros

junto a Jesús Enrique Colombo.


La Plaza de Toros Hugo Domingo Molina acogió este jueves el segundo festejo de la Feria Internacional de San Sebastián 2026, celebrado desde las cinco de la tarde bajo un cielo nublado que permitió disfrutar de una jornada fresca y agradable. Con más de media plaza cubierta, el público respondió al cartel con interés y disposición para disfrutar de la tarde.

Se lidiaron toros de Los Aranguez, con un comportamiento desigual. Destacaron

especialmente los ejemplares lidiados en segundo y tercer lugar, que fueron premiados con la vuelta al ruedo por su nobleza y entrega. El resto del encierro ofreció escasas opciones, con toros faltos de recorrido, descastados y con poco son, lo que obligó a los toreros a poner casi todo de su parte.

David de Miranda firmó una actuación de alto calado que quedó marcada por la

rotundidad y la autoridad mostrada a lo largo de toda la tarde. El diestro onubense volvió a dejar constancia de su madurez artística y de su capacidad para imponerse a las circunstancias, rubricando un triunfo que refrenda su gran momento.

Desde la salida del primero de su lote, David de Miranda mostró con claridad sus

intenciones. El toro permitió el lucimiento y el torero supo aprovechar sus condiciones con una faena cimentada en el dominio, el temple y el buen gusto. La labor fue creciendo en intensidad, especialmente por el pitón derecho, por donde llegaron muletazos largos, ligados y profundos, siempre llevando al animal embebido en la muleta.

Destacaron especialmente los naturales, largos y templados, ejecutados con cadencia y personalidad, ante un toro que colaboró y permitió el lucimiento. David de Miranda se mostró relajado, asentado y con una notable dimensión para entender los tiempos de la faena, construyendo un trasteo de marcado carácter artístico que caló profundamente con los tendidos.

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La faena encontró su rúbrica con un certero espadazo, ejecutado con verdad y

determinación, que puso broche de oro a una labor redonda. El premio no se hizo esperar: dos orejas, mientras el toro fue premiado con la vuelta al ruedo, reflejo de la calidad ofrecida en el ruedo y del alto nivel alcanzado en el conjunto de la obra.

Muy distinta fue la condición del quinto de la tarde. El toro, parado y sin recorrido,

no ofreció opciones para el lucimiento. Ante este panorama, David de Miranda tiró de oficio intentando extraer muletazos de mérito donde apenas los había. A pesar del esfuerzo, la falta de transmisión y de entrega del animal limitó el alcance de la faena y fue silenciado.

Con todo, la tarde quedó marcada por el triunfo rotundo conseguido en el primero de su lote, una actuación que volvió a poner de manifiesto la clase, el temple y la ambición de David de Miranda.

El venezolano Jesús Enrique Colombo volvió a demostrar su entrega y conexión

con los tendidos. Cortó dos orejas en su primero; mientras en su segundo ante un toro de nulo juego fue silenciado.

Por su parte, Emilio de Justo, triunfador de las tres ediciones anteriores de la feria, no tuvo fortuna con dos toros sin opciones, siendo silenciado en ambos.

 
 
 

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