El niño al que robaron la ciudad
- Juan Berga

- hace 3 horas
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HUELVA, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Un niño merece sofisticadas, cinematográficas y creativas invenciones. Albares, ministro de asuntos extraños, trató de construir una explicación a imagen de nuestra mente infantil. A fin de cuentas, a la ciudadanía se le trata así, como si fuéramos criaturas.
Toma nota Disney: una coalición intergaláctica atacó Ceuta, dirigida desde la Estrella de la Muerte, en la que participaron unos hombrecillos grises que viajaban en los satélites de Musk y espías rusos. Hay que reconocer que la malvada alianza no estaba bien descrita: nos faltaban los judíos y un rey. El que más manda que está en todo, lo ha arreglado. Ya está todo completo: la conspiración "judeomasónica" y monárquica está en marcha.
La historia no se la cree ni el que asó la manteca, pero de eso va el cine y el relato destrozado de La Moncloa. No caeré en la trampa de entrar al trapo de tales distracciones: Ceuta, corrupción, elecciones. Repitan conmigo: Ceuta, corrupción, elecciones. (por cierto, es la única forma de salvar algo de la izquierda)
Ayer pude cumplir uno de mis compromisos de abuelo: llevar a mi nieto el futbolero, por primera vez, al Bernabéu. Hay momentos educativos que deben ser cumplidos por los abuelos: las librerías, los museos, las catedrales góticas y el Bernabéu, por ese orden: todos ellos templos de conocimiento y poesía.
En el descanso del partido, mientras mi nieto daba cuenta del refresco y la pitanza, un rito imprescindible en "la historia por hacer", se me fue la cabeza a mis colegas, los abuelos ceutíes. Yo devolvería a mi criatura a su casa en un entorno conocido, pacificado y con normalidad, como corresponde a un estado de bienestar. ¿Podrá el abuelo ceutí devolver sin estrés a su nieto a casa?
Cuando escribo niño, digo niña; cuándo digo abuelo, digo abuela, madre o padre. El caso es que una noche de verano, con el niño ceutí soñando en su día de playa, en su parque, en la cita con la pandilla, su ciudad fue asaltada. Todas las ciudades amanecen de modo parecido se nos ha dicho y hay niños que acostumbran a dormirse con un perro. Cuando el niño despertó, su ciudad ya no estaba allí. Le habían robado la ciudad.
El niño lanzó su mirada desconcertada a los invasores. Supo lo que la humanidad y nuestra democracia había prometido resolver, aquella vieja idea de que, desde que existe el mundo, solo viaja gente peligrosa. Sus padres le habían dicho que vivían en un estado de bienestar, demasiado rico, demasiado fuerte, demasiado lleno de promesas para imaginar que sus fronteras fueran violadas.
²Ese niño, vivía sin estrés con otras culturas, le faltaba el conocimiento del miedo no a las cosas inmensas de su edad, sino a la vida. Nunca evitará, aunque crezca, aunque se eduque, aunque lo racionalice, y no será ahora, el retorno de esa cruda imagen infantil: sabe quién son los malos.
El niño sabe de dónde vinieron los invasores. Día tras día, los ve ocupar las calles por donde paseaba a su perro, el parque donde jugaba con sus amigos, las playas donde pasaba el verano. Mira con envidia a su amigo vecino, cuyos padres se pueden pagar un ferry para llevar a su amigo a bañarse a Algeciras. El niño al que han robado la ciudad pregunta a su abuelo: ¿Cuándo iremos a la playa?
El abuelo solo conserva una mirada de tristeza: no tiene respuesta, siente que no puede darle futuro a su nieto. Eso, puedo asegurárselo, es lo más terrible que puede pasarle a un abuelo. El niño tiene otro drama: el presente. ¿Otra vez confinados, pregunta el hermano mayor, que guarda memoria? ¿Por dónde iremos al colegio, pregunta la hermana mayor que no sale de casa, desde hace un mes?
Yo voy al estadio, mi colega el abuelo ceutí se pregunta, como la chica de mi crónica, como llevará al niño al colegio. Incluso se pregunta: ¿habrá colegio? Ustedes deberían hacerse la misma pregunta: ¿llevarían a sus nietos, hijos, sobrinos al colegio en esas circunstancias? Sé la respuesta.
Nada más conmovedor ni más injusto, más irritante, que un menor abandonado por sus padres, a modo de negocio a futuro. Nada más inaceptable que menores amenazados y abusados, especialmente niñas. Nada más repugnante que ese inmigrante que afirma con naturalidad que es normal violar a una niña. Los menores no son los invasores. Es culpable quien permitió la entrada, digan conmigo: ¡Marruecos! Y responsable quien no lo impidió, digan conmigo: ¡Gobierno! Y esa frontera arrendada será el baldón que arrastrarán los creadores de ficciones y relatos.
Es un falso relato el que confronta una crisis de inmigración ilegal con un asalto ilegítimo. Esa confrontación interesada nos ha dañado a todos. Estamos en manos, lo ha dicho Bolaños, no este cronista, en manos de gente con "ignorancia insuperable".
El niño al que robaron la ciudad vive una situación aún más injusta. No hay ONG´s que le saquen a pasear, le lleven a la playa o al futbol. Ha perdido su seguridad. Vive lo que más asusta a un niño: un lugar desconocido, la ausencia de un entorno amigable, las voces protectoras del viejo barrio. Eso es lo que los productores de relatos ignoran.
Qué haremos sin niños que se saltan los semáforos, que se detienen ante los escaparates de las golosinas. Que haremos sin callejones oscuros y silentes en que planeen sus primeros planes como piratas caribeños o ,quizá, donde buscar un primer beso. Qué haremos si los árboles no permiten detenerse a la criatura que pasea a su perro. No están hechos los niños y las niñas para los desvanes y el encierro. Por eso, si a un niño le roban la ciudad, la ciudad desaparece.
Al niño que le robaron la ciudad le han quitado todo y le han dejado, por ahora, la celda. Nadie sabe lo que es el dolor de un niño hasta que oye sus quejas o te pide un teléfono para hablar con sus amigos.. El niño al que le robaron la ciudad se refugia en las pantallas, luego diréis que eso es malo.
Es lo que tiene abandonar una frontera: el camino que va de la legitimidad al "mandar, aunque me tengan miedo". Puede el que manda vivir en una isla, ajeno a la realidad, puede ser más rápido que la verdad, para que esta no le atrape. Pero el niño al que le han robado la ciudad sabrá siempre quien fue el responsable: ese es el legado, la forma en la que la historia hablará del que más manda..


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