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Fracaso de la huelga convocada por CCOO y UGT contra el PP

  • Foto del escritor: Diego López
    Diego López
  • 3 feb 2025
  • 2 Min. de lectura

A pesar de las declaraciones contundentes de los portavoces, la baja afluencia ha generado dudas sobre el respaldo popular a estas iniciativas.


HUELVA, 3 DE FEBRERO 2025.


El pasado domingo 2 de febrero se celebró en Huelva una concentración organizada por CCOO y UGT, cuyo lema “A la calle, con los derechos de la gente no se juega” pretendía denunciar lo que calificaron como el “uso oportunista de los derechos sociales”. Sin embargo, a pesar de la retórica y los reclamos en defensa de la protección social, la manifestación contó con la participación de apenas un centenar de personas, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Huelva.


La convocatoria, que se realizó en la Plaza de la Constitución, tenía como objetivo expresar el rechazo al nuevo decreto que agrupa medidas sociales, y denunciar la supuesta utilización de estos derechos en disputas partidistas. Los responsables sindicales, Julia Perea de CCOO y Francisco Gutiérrez Bernal de UGT, subrayaron la necesidad de proteger a los colectivos más vulnerables y a la mayoría social, reclamando que el Parlamento dé prioridad a las necesidades de la población en lugar de utilizar los derechos sociales con fines políticos.


A pesar de las declaraciones contundentes de los portavoces, la baja afluencia ha generado dudas sobre el respaldo popular a estas iniciativas y ha abierto el debate sobre la capacidad real de los sindicatos para movilizar a la ciudadanía. En contraste con las reivindicaciones de proteger a 107.000 pensionistas y a decenas de miles de beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital, la escasa asistencia sugiere que la convocatoria no logró conectar de manera efectiva con la sociedad onubense.


La concentración, que también contó con algunas intervenciones de representantes de la izquierda, criticó a los grupos parlamentarios responsables de la anulación de medidas clave para la Seguridad Social y la revalorización de pensiones, calificando la situación de “agresión sin precedentes contra la mayoría social”. Sin embargo, la poca cantidad de asistentes cuestiona si el mensaje y la estrategia adoptada por CCOO y UGT tienen la capacidad de generar un impacto significativo en la opinión pública.


Mientras los sindicatos celebran el hecho de haber salido a la calle para defender lo que consideran derechos fundamentales, la limitada participación en la manifestación pone en evidencia una desconexión con la ciudadanía y plantea interrogantes sobre el poder de convocatoria y la influencia real de estos colectivos en un contexto político cada vez más polarizado. En definitiva, la baja asistencia podría ser interpretada como un síntoma de desafección o, en todo caso, de la necesidad de replantear las estrategias de movilización para que las reivindicaciones sociales cuenten con un respaldo mayor y más efectivo.

 
 
 

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