Hace un año, España se fue a negro: así seguimos
- Juan Berga

- hace 1 día
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HUELVA, 30 DE ABRIL DE 2026
Fíjense si estará negra la cosa que el PNV busca nueva pareja de baile y quiere, se dice, a Bildu, para un estatuto independentista. Fíjense si las mentes se han oscurecido que la Señora que pide los votos a un Real Decreto a los de Junts llama nazis a los de Junts, mientras el comunity manager de los socialistas vascos insulta a Aitor Esteban, que está pelín susceptible, deja de respirar un minuto y anula visita a Madrid, mientras anuncia que no vota el famoso decreto.

Pero vayamos a donde empezó todo: el apagón que Ruiz, el de los bulos, nos dijo que en España era imposible. Lo increíble acaba aconteciendo, ya lo sugirió Borges – aunque él hablaba de la aurora y el desierto- cosa que si lo miran bien no es tan lejano a los que nos pasa: esto es un desierto, donde solo amanece, que visto lo visto, no es poco. Por lo demás, nadie parece preocuparse de nada, salvo de sí mismo.
El caso es que el apagón se produjo. Y algunos estaban avisados. Hay héroes y heroínas entre los protagonistas recientes de la España progresista: la reina de las compras, La Paqui, o la amante que leía libros de trenes – tiene título de novela el caso-, epítome ambas de lo que eran los señores de la oscuridad que les financiaban sus compras y lecturas y no se sabe qué o a quién más. Mi favorito, empero, es ese probo funcionario de Red Eléctrica, experto en redes, que, algo desesperado, pronunció la frase premonitoria: "algún día nos la daremos". Y nos la dimos.
Y en ese agujero oscuro nos quedamos. Supimos que nuestras infraestructuras eran un desastre, cosa que confirmamos con infinito dolor en Adamuz. Periodo en el que, además, hemos descubierto, de felonía en felonía, que casi todo lo que creíamos del socialismo realmente existente era peor de lo que nos imaginábamos.
Un periodo de oscuridad se ha cernido sobre nosotros. De hecho, hoy mismo deberían convocarse elecciones sabiendo que otros cinco diputados (PNV) se suman a la oposición a la legislatura. Pero a nadie le importa otra cosa que donde aposentar sus posaderas.
La señora que mandaron a Andalucía por si acaso salía en más papeles, quiere volver, después del evento; las que no son del gobierno, una se va, la otra quiere volver a Madrid, un puesto de portavoz en la Asamblea de Ayuso casi vale más que un sueldo de ministra. Y si hay que cambiar las reglas para ser la califa, se cambian. Eso sí es de izquierdas de verdad, verdadera, lo dice la historia.
Los que siguen haciendo cosas de progresistas hacen de todo menos asumir responsabilidades. La del apagón no asume que la responsabilidad del apagón fue suya, y en consecuencia, en comandita con la oportuna Comisión reguladora, pone multas a las empresas. Todos sabemos, hace un año, que el exceso de fotovoltaica llevo a cero el sistema, pero no debe reconocerse y se apagar las nucleares, ni debate, ni autonomía, ni soberanía. Y de paso que los costes del apagón se pongan en la factura.
A los responsables de los trenes se les rompió una vía. Pero que la verdad no te estropee un relato. El de ADIF no tiene nada que ver, por si acaso se lleva trozos de vía para que no se sepa que estaban fuera de fecha, el de Renfe afirma ser una "víctima". El ministro, sigue embelleciendo su curriculum de irresponsable a la altura de su inteligencia reconocida. Pedro, Pedro, esto, estar está, se sospecha que en lado correcto de la historia, haciendo de faro, dicen,, pero se ignora que hace: no hay explicación alguna sobre nada,
Porque en realidad no pasa nada por lo que haya que preocuparse, El mundo está amenazado, comprenderán que no es momento de p,reocuparse de minucias de aldea: la verdad, la responsabilidad, las mentiras, los presupuestos, los juicios, las sospechas de la UCO, el Ábalos y el Koldo, las financiaciones opacas, las trampas de Cerdán, el Peugeot que no existió, el paro que nos baja de la nube, los precios que suben,..
Esas cosas de las que ustedes se ocupan y preocupan no son cosas de gobierno: las propuestas de vivienda que no se cree ni Dios, la ministra de Trabajo que ignora que no pinta nada, los sindicatos que se van a Málaga no a hablar de salario, sino de la guerra. Y todo así de oscuro y de improbable.
España se fue a negro y allí se quedó. Que vivimos tiempos oscuros es conocido, que se haga profesión política de la oscuridad es menos tolerable. El día del apagón vivieron dos mundos: el de quienes organizaron su vida, ejercieron la solidaridad y se apañaron redescubriendo a sus vecinos. Y el de la políitca que no sabía de que iba, hasta que se pasó el susto y volvió el griterío. Pues ahi seguimos, en negro, donde ustedes lo dejaron hace un año.
El Congreso debía realizar un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el apagón. El presidente en funciones, la presidenta últimamente está en otros asuntos y papeles, no ha hablado de apagón sino de "interrupción del suministro eleléctrico" (más neolengua, por favor) y reducido el minuto a treinta segundos. Es agotador.
Ruiz el de los bulos, cuya ética ha sido puesta en duda por el 87% de la gente de la televisión pública, ha lanzado hoy un mensaje claro: la soberanía popular encargó un decreto sobre vivienda: si lo votan se cumple la voluntad popular. Si no lo votan el gobierno debe tomar las calles, porque la soberanía popular solo importa si le da la razón a él. Luego me preguntan por qué creo que estamos en negro.




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