M.J. MONTERO: UNA EXMINISTRA DETESTABLE
- Paco Velasco

- 26 jun
- 2 min de lectura
HUELVA, 26 DE JUNIO DE 2026
Veinte años en la cofa y no ha visto un solo delito en su entorno. No se le conoce trastorno visual alguno. Los andaluces la han condenado en las recientes elecciones. Ha asustado a demasiada gente a la que ha herido por su abominable comportamiento. Si Sófocles la hubiese conocido, la calificaría de arrogante y vil. Veinte años arriba sigue provoc
ando rechazo por depravación y antipatía por malevolencia. Es la doña Perfecta, por déspota y manipuladora, de Galdós.
La mujer más poderosa de España, la interfecta dixit, nunca superó su mentalidad tradicional de mujer tirana a pesar de su aparente adhesión progresista de política extremista. En román paladino, la eterna lucha entre la hipocresía rampante de su doctrinario partido y el fanatismo individual de alguien que halló en el servilismo la meca de su desvarío ambicioso. Ella es anfibología humana: “Vendía a su madre por proteger a su hermana”. ¿Hermana de quién?
NOTA. El “hermano lobo” de San Francisco no puede extrapolarse a la hermana zorra. La trayectoria política de Montero es frustrante. Lejos de propender a exterminar la desigualdad social, fomentó la ignorancia y la falta de libertad. De la manipulación religiosa que criticó Galdós, ella hizo del manoseo partidista la fuente de conflictos de la España de 2026. Manejó negocios en los ERE, orquestó medios arteros en Hacienda, distorsionó la justicia, sirvió a sí misma…
…Y COROLARIO. Fuera del ansia de dominación política, Montero es la representación femenina del Meursault de Camus. Es la extranjera apática, impasible e inmoral sin más angustia existencial que mandar, mandar, mandar.
RECORDATORIO. Soñó ser la Milady de Dumas, pero no pasó de ser ama de llaves de la Rebeca de Daphne du Maurier. No le interesó incendiar la Moncloa/Manderley. María Jesús, ¿médica?, prefirió propagar el virus de su odio.




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