MI VERDAD DEL CASO ALVES
- Paco Velasco

- 2 abr 2025
- 2 Min. de lectura
Corre mucho odio en esta Cataluña que no prospera. La violencia contra la mujer no se admite en la tribu maldita de Wilfredo el Velloso.
HUELVA, 2 DE ABRIL 2025.

No es el experimentalismo del caso Savolta que nos obsequió Eduardo Mendoza. La verdad de la absolución del futbolista Alves es una tangente a la interpretación de la ley del sí es sí y una secante a la presunción de inocencia. Periodistas críticos apuntan más alto: al nacionalismo golpista. Pujol nunca robó. Negreira jamás sobornó. Alves y su “Barça” nunca agredieron sexualmente. Esto no es un pulso entre obreros y patronos. Es una defensa de la catalanidad.
En Barcelona se aprecia un punto común entre el ambiente de inicios del siglo XX y el espectro político de comienzo de la actual centuria. Son las grandes fortunas. La sombra del 1-O se proyecta como guerra civil. El dinero fluye. La pobreza aumenta. La banca gana. La empresa se desmonta. La justicia pierde. La dictadura la asedia. Corre mucho odio en esta Cataluña que no prospera. La violencia contra la mujer no se admite en la tribu maldita de Wilfredo el Velloso.
NOTA. Nadie ose calumniar a una organización, el F.C. Barcelona, que es más que un club. Los esbirros mediáticos desvían la atención a los jueces. Se recurre, se apela y se anula. Los culpables se han desvanecido en el charco de la discoteca. Aquí no hay anarquistas como cien años antes. La joven no fue agredida. El futbolero sonríe para sus adentros. La brutal Montero se confabula con los separatistas. Los malos son los jueces. ¿Y la policía? Marlaska. Ya.
…Y COROLARIO. El gobierno prefiere atizar a la justicia antes que denunciar el crimen secesionista. Catalunya, lliure. España, cautiva.
RECORDATORIO. La regla de la inocencia personal se presume si eres de la logia de Sánchez o de la mafia gerundense. Andaluz y del Betis, a la trena.









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