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Montero, López y otros soldados prescindibles

  • Foto del escritor: Juan Berga
    Juan Berga
  • 15 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

Otra vez las manos quemadas, explicando de mitin en mitin que la cosa es fetén. Al fin y al cabo, qué son los miles de solidaridad en riesgo para los andaluces. Según el gobierno, los andaluces son como los extremeños y todos, menos tres comunidades, roban a los catalanes.

HUELVA, 15 DE JULIO DE 2025

Salvar a Dios (Pedro) y su vicario en la tierra (Illa) supone un montón de ángeles caídos. Ellos, ángeles, virreyes, virreinas, del Olimpo de La Moncloa, no saben que este Dios no es inmortal, que el vicario está a lo suyo, tiene amistades peligrosas que no están para salvar soldados ajenos.

Montero será la primera caída en la batalla. Andalucía le espera con ganas, bandera blanca y verde, bajo el sol. No solo es la primera herida en la sala de las manos quemadas, es que ha negado más veces que Pedro: nunca habría financiación singular, nunca se cedería el 100% del IRPF, nunca se cederían todos los impuestos y así sucesivamente. Me he cansado de tirar de hemeroteca y lo he dejado en el otoño de 2023: dos años de negativas rotundas.

Es cierto que siempre ha sido cosa del ministro de Administración Púbica, pero también que la "bilateral" era cosa de representación, tanto del gobierno como del Gobierno. No sabemos el porqué de su ausencia en la gloriosa jornada catalana: si porque no es partidaria o por no salir en una foto que dará pocos votos en Andalucía.

Otra vez las manos quemadas, explicando de mitin en mitin que la cosa es fetén. Al fin y al cabo, qué son los miles de solidaridad en riesgo para los andaluces. Según el gobierno, los andaluces son como los extremeños y todos, menos tres comunidades, roban a los catalanes.

Quizá algún malvado, empeñado en la hemeroteca, recuerde los criterios de financiación que defendía la señora exconsejera, que no son precisamente los del concierto catalán de tapadillo o cosas parecidas. Entonces éramos el partido de la equidad y la ordinalidad un peligro, pero ya no.

Otro saldado en peligro es, sin duda. Oscar López. Tiene que explicarse, en tierra de Ayuso,

Que la cosa es generalizable y eso es estupendo. Magnífico, si Madrid se apunta desaparece la aportación primera a la solidaridad. Pero, más aún, el modelo catalán supone que toda la capacidad normativa de los impuestos pasa ´íntegra a la Comunidad. O sea, que puede subir, bajar o regular a su antojo, digan lo que digan sobre el dumping fiscal.

O sea, que López, en el fondo, va a defender la misma filosofía que Ayuso: con los impuestos cedidos: cada uno hace lo que quiere. Fífense que hasta podrían, las comunidades que se apunten, deflactar la tarifa del IRPF.

Pero qué más da. La izquierda no quiere ganar Madrid.

Habrá otros y otras ángeles del progresismo caídos, soldados (la soldada es otra cosa) de la causa que serán arrasados por la corriente. Diremos que alguna, por ejemplo, Alegría, ya se ha castigado a sí misma ponderando el honor del acosador propuesto por Pedro, que no tuvo tiempo de informarle.

También, el candidato extremeño, empeñado en retrasar juicios para salvar al hermanísimo o los que esperaban ser Page en lugar de Page. En fin, hay soldados prescindibles.

Lo malo del asunto es meterse en el lío sin tener garantizada la operación legislativa. Pasar el verano era el objetivo, pues vale. Los mismos catalanes no van a votar, empezando por Puigdemont. Los de la Chunta y Valencia han decidido que quieren su propia singularidad, Podemos ni se sabe. O sea que el lío parlamentario es de narices. Si hay que ir se va, pero ir al lío para nada, ya me dirán.

Este tipo de debates lacera no solo a la sociedad española, en la misma medida que el procés. Lacera a los progresistas. Las negociaciones financieras han sido siempre de una notable dureza y solo se han salvado añadiendo recursos al sistema. Hay que mantener, para que cualquier cosa sea aprobada, el llamado statu quo, nadie puede perder.

Eso es imposible con las cantidades que modifica el cupo catalán. Pero esa historia se la contaré otro rato. El problema es el capital perdido por el socialismo realmente existente y sus portavoces, que alcanza niveles insoportables para el partido y para la izquierda.

Hay muchas formas de perder el norte. No sé porque siempre se elige la peor. En fin, saludemos a los soldados que perderemos.

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