O EL TIRÓN DE OREJAS O EL TIRO DE GRACIA
- Pablo Gea

- hace 1 hora
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HUELVA, 2 D EJULIO DE 2026
Gaviño puede que la mejor opción sean las dos cosas: primero el tirón de orejas, y luego el tiro de gracia. Pues está claro que con tan magnos estrategas al timón del PSOE en Huelva capital, a Pilar Miranda le espera una plácida etapa de gobierno. Porque, efectivamente, hay que ser torpe.

Y no es ya que Gaviño diste de ser un iluminado, es que su jefa, María Jesús Montero, ‘la mujer más poderosa de España’ -que tiene el desparpajo, como Napoleón, ceñirse ella misma la corona- tampoco que sea un prodigio de estrategia política. Primero porque hace meses que todo los que estamos en el mundillo sabíamos de esta maniobra. Segundo porque encima hay grabaciones contundentes que han ido pasando de manos hasta caer en las de la COPE, que las ha publicado. En las que aparece el mismo Gaviño gimoteando por un carguito, que es a lo que aspira. Ni interés de los onubenses ni regeneración política del partido, ni nada. Una estafa, que es lo que es el PSOE. Para Huelva, para Andalucía y para toda España.
Lo peor de todo es que replica el comportamiento de la formación en las altas esferas: a saber, tachar de bulos los hechos que salen de la luz y de buleros a quienes los denuncian, para luego demostrarse la veracidad de los primeros y la verdad de los segundos. El propio Gaviño, ni corto ni perezoso, dijo en televisión que todo esto no era más que un bulo, y que ellos estaban a los problemas de los onubenses. Pues menos mal. Ahora queda claro que a los estaba pendiente es a su sillón y sólo a su sillón. Aun a costa de tener que hacer renunciar a una lista entera de compañeros de partido. Caciquismo rancio Restauración 2.0.
Y ojo que el ridículo es doble. O triple. Primero, la maniobra es chusca y triste. Segundo, fue ejecutada de forma torpe, porque todo el mundo lo sabía. Y tercero, al revelarse destruye (si es que aún albergaban alguna esperanza) las pocas opciones que podían tener en el ayuntamiento de Huelva el año que viene. Algo dirán, claro. Pero ya están todos manchados, y el discurso hecho girones.




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