Occidente desaparecerá “farmeando aura”
- Juan Berga

- hace 1 día
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HUELVA, 29 DE AGOSTO DE 2026

Hoy hablaré no sé si del lenguaje o de las tonterías que acabarán con occidente, siendo viernes, en la Clicktertulia, dice el jefe, no se habla de cosas muy sesudas. Permítanme, no obstante, ya que hablo de la historia de las palabras un pequeño homenaje a los ceutís, se lo merecen.
Se llaman a si mismos, "caballas". Por el pez o quizá por los barcos de sus antiguos pescadores. Cuando su flota azul llegaba a los bancos de pescado, los otros pescadore, no se sabe si de forma despectiva o en forma de saludo, gritaban: " ¡ ahí vienen los caballas!". Y se quedaron con el gentilicio. Hagamos que no sea lo único que les quede.
Las palabras tienen memoria, pasadas por el griego, el latín, el hebreo o el árabe son las palabras que han forjado la identidad de occidente y, por supuesto, la española. Hay palabras que parecen inocentes hasta que pierden el envoltorio. "Villano" era el vecino de una villa. "Idiota" era quien no participaba en la vida pública. "Ministro" significaba servidor. Hoy, sentimos, para que engañarse, que hay más ministros villanos e idiotas, incluso con "ignorancia insuperable", a confesión de Bolaños no es necesaria la prueba, que servidores.
Las palabras son pura arqueología. Tras ellas puede esconderse los restos de un conflicto, una autoridad, una religión que se perdió o un viejo prejuicio. El idioma no es solo una herramienta. Es una excavación. El lenguaje se parece más a un casco urbano medieval que a un diccionario de los que ya no se usan, estando Google, para qué. Por eso, estimadas y estimados lectores, cuando aparece una palabra o expresión nueva debemos pensar en qué nos están colando.
Los Z ya tienen su expresión favorita. Señoras y señores, del mundo del videojuego, de los mismos productores de la inseguridad programada y del descerebramiento global ha llegado, ni más ni menos, que la expresión "farmear aura".
"Farmear aura", dice la IA a mi pregunta, es "una expresión coloquial surgida de una tendencia viral de internet, popular entre la Generación Z, que hace referencia a realizar acciones para ganar reputación, carisma, seguridad o presencia, pero de una manera completamente despreocupada y natural (Google, agosto, 2026, Gémini). Si usted cree que todas esas cosas se ganan con mérito y esfuerzo es que son de otro tiempo. Es un gesto en la pantalla, un tuit grosero, amigos.
Se trata de parecer distinto o misterioso: adoptar una pose genial o realizar grandes hazañas de inteligencia entre las que destacan, por lo que he visto, un pleno en los bolos, lanzar la basura al cubo sin fallos, desde 5 metros de distancia, lograr una nueva marca personal en el gimnasio o porducir más insultos en X por minuto que nadie. No he visto muchas auras de lectores de libros, salvo los que afirman leer cuatro libros a la semana, es decir los que no leen.
"Farmear" viene, por supuesto, del inglés "farm", o sea granja. A ustedes su mentor les sugería que cultivarán su imagen; sus asesores que fueran fieles a su estilo. Pero esto es demasiado lío, requiere un par de libros para explicarlo y horas para formarse. Además, es de una vieja elegancia que ya no se lleva.
En muchos videojuegos, los "boomer" también sabemos de eso: aunque los Z no lo crean en los noventa ya teníamos ordenadores, "farmear" consiste en dedicar tiempo, una y otra vez, a una tarea digital para ganar experiencia, moneda o premios. Algunos juegos, como mis nietos me han explicado del Fortnite o Roblox, son conocidos por consumir horas, días e incluso meses de la vida de los jugadores mientras "farmean" en busca de estas cosas. También puede ir a un estanco y comprar unas tarjetitas y comprárselas (consejo para impacientes con pasta o abuelos consentidores, para que les voy a contar)
Los usuarios de TikTok cuentan los puntos de aura que ganan cuando hacen algo genial; los jugadores acumulan aura realizando movimientos espectaculares en el juego o posando frente a un paisaje impresionante y vistiendo un disfraz más impresionante y absurdo todavía. Es, por supuesto, exigible, compartirlo con los espectadores en una transmisión con los seguidores en las redes sociales. El aura íntima, el carisma en privado, la humildad, la degustación de un plato en privado no sirve para nada. "Farmear aura", en realidad, es una forma de presumir sin conocimiento. Una cosa sencillita. De pocos segundos.
La principal diferencia entre conseguir auras en un juego y en la vida real es que, si se hace esto último, se corre el riesgo de que se rían de uno. Donde hay algo genial, también hay algo vergonzoso. Son dos caras de la misma moneda. Y esforzarse demasiado por conseguir auras no es genial, es solo una muestra de estupidez natural. A Usted que no sabe de qué va le daré un consejo. Si un joven le dice que está usted "farmeando aura", preste atención al tono. Si es acusatorio, se están burlando de usted. Si se ríen, también se están burlando de ustedes.
Nadie encendía un cigarrillo en un cabaré como Marlene Dietrich. Suponga que el asesor en numerología de nuestra tertulia, Rubén Barea, le ha dicho que usted está bajo el influjo del 8, que al parecer es cosa fetén, cuestión que el cronista ignoraba hasta esta mañana. Suponga que usted se viene arriba e intenta hacer de Dietrich, mientras le graba su prima, sin grabación no hay paraíso. Usted nunca será Dietrich, puede engañarse lo que quiera, pero, sobre todo, su aura será ridícula: está prohibido fumar en un cabaré. Es lo que hay.
Naturalmente, esta forma de buscar aura es tan antigua que no recoje las inquietudes de los Z inseguros de la actualidad. En lugar de cantar Lily Marlene como la Dietrich, es probable que lo fetén sea hacer el discurso de Atreides (Chalamert) en Dune 2. He oído el discurso, vale, es como el de Enrique V el día de San Crispín (Shakespeare), pero en plan amenaza a los viejos y con menos poesía. Lo que toca. Shakespeare es resto arqueológico del viejo occidente. No cuenta.
"Farmear aura". Cuando los arqueólogos del leguaje descubran la expresión en tiempos lejanos, identificaran como la tontería que duro dos días. Para que vean que soy un moderno, me iré a tomarme un vino a su salud, es viernes, pero me pondré mi panamá, ¡qué elegancia y aura!. Luego, ya mi tabernero me hará el comentario oportuno Yo, simplemente, pensaré que hacerse mayor tiene una ventaja: observar el fin de occidente es tremendamente divertido.


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