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  • Foto del escritorPaco Velasco

RECONSTRUIR DESDE LA RUINA

HUELVA, 5 DE JUNIO 2024.

El día que caiga el régimen neofascista de Sánchez, el gran problema a resolver por el nuevo gobierno, ojalá salido de las urnas, no será el de la exclusión social o el desempleo o la violencia. Será el de volver a vertebrar la España de 1978, descoyuntada y desencajada por la traición de quien ha hecho del caos (Goethe) un injusto, por despótico, modus vivendi. En 1934, Azaña identificó el secesionismo catalán como la gran podredumbre que se cernía sobre el Estado.


La España invertebrada de Ortega se descoyuntó, se desencajó, a partir de la pérdida de Cuba. Y ello, porque los gobiernos sucesivos se rindieron ante el separatismo vasco y catalán, el gran particularismo tóxico que incendia la convivencia. De ahí que el estado-nación se desestructure en compartimentos estancos y, además, enfrentados. Nunca hubo líderes capaces de trabar el país. Hoy afloran malos rufianes que siembran de minas el territorio español.


NOTA. Durante los días de reflexión de Sánchez, el pro etarra Otegi recordó al marido de la investigada, por corrupción, Begoña Gómez, que Bildu era “la fuerza de izquierdas soberanista predominante”. Aviso al gran felón. Aprobada, por el Congreso secuestrado, la ley de amnistía, el prófugo Puigdemont chulea al hermano de David Azagra que o el psoecialismo catalán lo nombra “president” o tendrá que ir a pastar en secanos sin palacios, sin aviones, sin lujos…


…Y COROLARIO. Elliot entendió que la radicalización del independentismo se debió a la represión franquista y a la política de identidad catalanista de la Generalitat. ¿Represión del gobierno y manga ancha del Gobierno? Oxímoron de máximos.


RECORDATORIO. Ni siquiera se explica por las crisis económicas. Sí por la complacencia de gobiernos anteriores y por la rendición -maldito Boabdil- del actual.

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