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  • Foto del escritorREDACCIÓN

RECTO RECTOR

HUELVA, 7 DE JUNIO 2024.

El fenómeno del rectorado que representa legalmente a la Universidad Complutense demanda bemoles. Se conforma como primera autoridad ejecutiva, parcialmente ejecutora. Si de su actual gestión depende el mejor crédito para su institución, coja el borrador y limpie su pizarra. Eso, en Madrid y en Huelva. La actuación del rector Goyache en el caso “cátedra de Begoña Gómez” es nihilista y abandonista. O se esmera en esclarecer su rol o toma, ya, las de Villadiego.


Una cosa es cambiar de chaqueta y otra, de calzado. Su declaración, -“Ni lo sé ni me importa”-, acerca de quién financió el software, es vulgar, tosca y un tanto bastarda. Se erige como un monumento a la irresponsabilidad y todo un aliento a hacer lo que venga en ganas con tal de no verse involucrado. Y lo está hasta las trancas. Si él mismo no ordena una investigación externa, tendrá que dar cuentas ante escenarios jurisdiccionales superiores. ¿Miedo? Sin vergüenza.


NOTA. Tres roles son indispensables para una universidad no bolivariana. El primero, formar el capital humano avanzado; en este punto, el lastre de que una no licenciada codirija una cátedra destroza el objetivo. El segundo, crear conocimientos adelantados, vanguardistas; el software de marras lo es, pero del mismo ha podido producirse una apropiación indebida. El tercero, contribuir a la equidad y al desarrollo territorial; no se carcajee de nosotros, rector Goyache…


…Y COROLARIO. No es posible, salvo que me equivoque, que la empresa privada de la esposa de Pedro Sánchez tenga la propiedad del software que se presume fue pagado por la Complutense.


RECORDATORIO. Suelo pensar en que todo el mundo es bueno. Eso sí, si me revientan la limpieza de mi imagen crédula, me rebelo contra sus iconoclastas.

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