Wafae y El País encuentran Ítaca
- Juan Berga

- hace 3 horas
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HUELVA, 22 DE AGOSTO DE 2026

Es viernes, pero ando algo enfadado con el asunto ceutí. Espero que al jefe de la Clicktertulia no le moleste. Recurriré a los hexámetros, en modo Odisea: Háblame Musa de aquella mujer de muchos senderos que, después de disfrutar de la riqueza de Dubai y de la Copa del Mundo, anduvo peregrinando y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su nadar por el Mediterráneo para venir a la patria de la libertad. ¡Ah, no! Perdona Musa, es innecesario: ya ha publicado El País el video de Wafae y su mucho ingenio,
Estoy seguro de que compartirán conmigo que una de las mayores satisfacciones es pegársela a un periodista y si el periódico es grande y famoso la satisfacción es mayor. Ha ocurrido y le ha ocurrido al periódico del progresismo global. Que risa, por Dios, pero que risa.
Lo confieso: se me puede considerar una viuda de El País. Durante décadas acompañó mis desayunos, hasta que el pianista en el burdel lo sumergió en la burbuja de la grandeza y empecé a dejarlo para después de la porra; su posterior radicalización despidió a quién opinaba. Desde entonces, ignoro a una redacción radicalizada y sometida al seguidismo de la subvención institucional. Se me pasó el duelo y prácticamente no paso de los titulares (y de algunas opiniones, no todas). Solo cuando aparece alguna "tontadica" me acerco a aprender notables cosas, tipo la manicura es neoliberal.
Verán, en un intento de justificar el racismo de quienes creen en la devolución de los asaltantes de Ceuta, un periodista encontró, por casualidad naturalmente, a una chica, joven y guapa. No seamos conspiranoicos, pensando que se la pusieron al alcance los servicios secretos marroquíes para liársela al periódico de Pedro Sánchez.
La muchacha, jóven, guapa y sana, de nombre Wafae (pronúnciese "Guáfi") nos contaba en El País que su vida había sido y era dramática, maltratada por sus padres que la sacaron de la escuela a los cuatro años, en un mundo que persigue a las mujeres, Naturalmente, había arriesgado su vida para llegar a un mundo de libertad. Veamos los lados positivos del asunto: el periódico ha descubierto que el islam no es feminista, que el Chador es un trapo medieval y que Marruecos no es un estado de derecho.
¿Si todo es una historia tan bella por qué sembrar sospecha sobre ella? No; no es maldad del cronista: simplemente, señoras y señores, la historia personal de la muchacha es, simplemente, falsa.
Ya debía haber sospechado el periodista que, habiendo salido de la escuela a los cuatro años, el inglés "britsh top" de la muchacha era demasiado excelente. Quizá lo de moverse cual "influencer", su forma tan poco magrebí de vestir podían haberle llamado la atención.
Pero a un periodista de vanguardia no le detiene la búsqueda de la verdad, la verdad le encuentra a él o ella. Que una trampa no te estropee un reportaje. También era sospechoso que la muchacha hubiera borrado sus redes y otros detalles. Pero, lo importante es lo importante: necesitábamos una historia de justificación y compasión buenista y la historia fue hecha. Qué importa el personaje, importaba que decía lo que debía decir según la prescripción oficial.
Internet se llenó de datos sobre la hermosa Wafae. Serían bulos, conspiraciones de "bots" de ultraderecha para erosionar la responsable política del gobierno, por supuesto. Empezaron las imágenes, Wafae era un pelín pija, había viajado en un camión oficial hasta la frontera, la chica se había hecho fotos en la Copa del Mundo, desfiles en Catar, buena vida en Dubai, fotos de cena con la familia del futbolista Brahim Diaz. Le Parisien, malvados franceses de derecha, ahondó en la herida, presentándonos a la perseguida muchacha hombro al aire y minifalda en una zona de lujo, pegándose la vida padre.
El Español y Libertad Digital se hicieron eco de las dudas, era normal son fachas. Y entonces llegó la cruda realidad: medios marroquíes, próximos a la Casa Real confirman todas las sospechas, publican su periplo vital. La muchacha no es vulnerable, la muchacha no es pobre, la muchacha viaja, la muchacha es una pija, la muchacha no es obligada a esto o aquello, la muchacha tiene, sospechosamente, más libertades de movimiento que otras compatriotas.
Solo queda una pregunta: ¿es la muchacha un activo marroquí para asestar un golpe a la credibilidad progre española? Eso solo es una sospecha sin pruebas, ciertamente. Pero al periódico alguien se la ha colado.
Volvamos, entonces, al núcleo del asunto: ¿necesitábamos ese video para sentirnos consternados por las dificultades de las mujeres en Marruecos? ¿Estábamos construyendo un relato para justificar que se quedaran los asaltantes? ¿Por qué el video de Wafee Atid sigue en la página web de El País, quizá para justificar que quinientas niñas viajen a la península para no ser violadas por asaltantes vulnerables, llenos de valores de paz y trabajo? ¿Quizá para que sepamos que las niñas marroquíes no tienen miedo a que las violen, como afirman las abundantes extremas derechas españolas, sino a no poder estudiar?
Ceuta está siendo objeto estos días de una dosis intolerable de "menteplanismo" y mentira. ¿Crees lo que ven tus ojos o lo que ven los "influencers", prescriptores y medios del buenismo progresista acrítico? El pensamiento mágico conduce a ignominias, como la de un tertuliano del socialismo realmente existente con una camiseta que dice: ¡Gracias, Marruecos! ¿Se acuerdan ustedes de aquellos tiempos en los que el tonto del pueblo solo era uno? Quién podía imaginar que una redacción de prestigio se sumara a la categoría.
Esta batalla nos muestra que Rabat ha vencido, eficazmente, en una idea: la tranquilidad y el modo de vivir de Ceuta depende de Marruecos. España ha perdido, con mucha intención, también, dos batallas: la capacidad de defender una frontera y la expulsión de Ceuta de la verdad y del estado del bienestar (salud, seguridad, economía).
El País y Wafae nos muestran de que va la nueva información: hacer imposible conocer la verdad. Wafae nos ha enseñado el camino. El País ha cerrado con estrépito la ventana de la credibilidad. No solo nos ha privado del contexto real de una entrevistada, lo ha falseado con imagen. Se siente, amigos.
"In vino veritas", en el vino está la verdad, lo escribió Alceo de Mitilene y lo copió Plinio. Por qué creen ustedes que los viernes me voy a la taberna. Para brindar por ustedes, esperando que la luz les ilumine. También hoy podré recordar, en modo Cavafis, es lo que tiene el vino que convoca a la poesía, la búsqueda de todos los caminos, El camino a Itaca de nuestra protagonista. Brindemos por Wafae, la de mucho ingenio: brindo "por las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes". Wafae y El País encuentran Ítaca. "Liviamo"


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